domingo, 3 de febrero de 2013

por San Blas, vimos las cigüeñas en el Arrabal

Observación de cigëñas con telescopios en la plaza del Arrabal de Arévalo con motivo de San Blas. Foto: Galérida Ornitólogos
El grupo Galerida Ornitólogos ha elaborado un estudio detallado sobre esta especie, cuya población cayó a una cifra “crítica” en 1986 a sólo 26 parejas en los 72 municipios de la comarca, frente a las 224 parejas nidificantes en 2012.
Y con motivo de San Blas, invitaron el domingo, con telescopios y en la plaza del Arrabal, a observar de cerca varios nidos de cigüeña de la localidad. La disminución de los años ochenta se debió a “la pérdida de hábitat, principalmente de zonas húmedas en las que se alimenta, pero también a los procesos de desarrollo del estado del bienestar que han ido reduciendo los volúmenes de residuos cerca de los pueblos, donde estas especies encontraban una importante fuente de alimento”. Según avanzó la década de los 90, la población de cigüeña se fue recuperando “de forma constante” gracias a “la protección legal de la que goza y al aprovechamiento de los vertederos de residuos sólidos urbanos como una rica fuente de alimento”, El ejemplo es la planta de recogida de residuos sólidos urbanos de Villanueva del Aceral, abierta desde 2004, aunque a la vez que entró en vigor el Plan Nacional de Residuos Urbanos “se han ido clausurando la mayor parte de los vertederos de la comarca, con lo que las cigüeñas han perdido uno de sus principales surtidores de alimento, que lejos de afectar a su población ha seguido en claro aumento”.
Menos crías
De todos modos, la cifra de 224 parejas nidificantes del año 2012 “llaman la atención” frente a las 330 que nidificaron en 2011, descenso de más de un centenar de parejas en tan sólo un año que, según los ornitólogos, “tiene que ver, entre otras causas, al haberse perdido parte de los nidos de las colonias de cría de los pinares de Aldeaseca o en Velayos”. El trabajo determina que el último año fue el más bajo en número de crías registrado, de acuerdo a los censos de las últimas décadas, con tan sólo 88 pollos, con una productividad por pareja reproductora de tan solo 0,4 pollos, “muy por debajo de las cifras de años anteriores”, ya que en 2011 hubo 583 pollos con una productividad de 1,7 pollos. Ese descenso lo achacan a que las cigüeñas iniciaron la crianza en malas condiciones físicas, debido a la escasez de alimento, “tras una larga y aguda sequía entre noviembre de 2011 y marzo de 2012”, a lo que “las copiosas lluvias y el frío de abril seguramente causaron bajas en pollos pequeños y remataron la situación”. Las situaciones que afectan negativamente al resultado reproductor son las primaveras lluviosas (alta mortalidad de pollos, baja tasa de vuelo, pero con alto porcentaje de parejas con éxito) y la sequía (alto fracaso en nidos con buena tasa de vuelo): en el último año se produjeron ambas circunstancias y “la consecuencia es un resultado reproductor pésimo en todos los aspectos”. Con detallado trabajo de campo y recopilación de censos, el estudio del grupo Galerida Ornitólogos ha sido elaborado por Javier García Sáez, Víctor Coello Cámara y David García López.

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